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CRÓNICA CRUZ AZUL VS NECAXA

08 - Abril - 2016
cruzazul Felipe Morales @elfrancodelfut Todo fluyó cuando un rayo inesperado electrizó el Estadio Azul. La luz de la superioridad celeste fue apagada. Si Necaxa gobernaba el partido en el tanteador, la pelota le daba la razón. Había un acuerdo entre lo merecido y lo realizado. Pero después, Joffre Guerrón hizo de un balón aéreo un gol terrenal, paradójicamente soñador. Fue una anotación del cielo en la tierra. Y entonces Alex Aguinaga le dio un pase desde el recuerdo al presente de Isijara, que hizo de la nostalgia un gol eterno. Y de Final. Luego otra vez Guerrón, bien asentado en el pasto de las realidades, tenía otra opinión cuando encontró desde los once pasos otra forma de hablarle de tú a la portería y a la anotación. Todo resultaba una trama improbable entre un equipo de Primera División contra otro que en la década de los 90 la gobernó. Y en esa dinámica de encuentros llenos de memoria, el futbol alzaba la mano a partir de su rebelión cargada de hoy. La Final de la 94-95 era reeditada en una Semifinal de Copa. Y los necaxistas lo agradecían. Lo valoraban desde su fidelidad intacta a través de los destierros y los descensos. Pero del deber de la memoria hizo su parte. Si al Necaxa se le había olvidado a través del tiempo y del espacio divagante en el limbo de las decepciones, ayer no. Y cayó el tercero como confirmación de remontada alentadora en el presente. Y quizás en el futuro del esperado ascenso. Todo el esfuerzo lo hizo el cuerpo detrás de la pelota ingobernable que no sabe, ni quiere saber, de pronósticos ni tendencias. En el mundo de lo previsible, el Necaxa solo hubiera sido un trueno. Pero fue la consumación. Fue un rayo eléctrico.

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