UN METRO NUNCA HABÍA MEDIDO TANTO
10 - Septiembre - 2016
Felipe Morales
@ELFRANCODELFUT
I
Jared Borgetti todavía se despierta en las madrugadas por un vaso de agua para pasarse el remordimiento disfrazado de gloria. Un futbolista nunca va a tomar la pelota y decirle al árbitro que estaba un metro adelantado. Sería entregarse en el MP del futbol, cuando ningún policía te persigue.
Pero la glándula de la conciencia se aparece por las noches cuando volteas al techo y en la oscuridad el gozo le hace guiños al descaro.
Jared no lo sabe. Pero la justicia sí.
Una vez, fuera de grabadoras, se lo comenté en tono de broma. Fue en Chicago, en una Copa de Oro, mientras bajábamos las escaleras eléctricas de un centro comercial en el que se cortaría el pelo. Aquella tarde Borgetti aceptó con una risa socarrona que el fuera de lugar que significó el triunfo de Santos sobre Necaxa en el Invierno 96 había sido más claro que las aguas del Caribe.
Ese día Jared tuvo más de una hora para pensar que con aquella cabeza rasurada en la estética se había confirmado que un metro nunca había medido tanto.
II
Arturo Brizio era el silbante de aquella fatídica Final, que olía a leña de chimenea, a dos días de Navidad.
Desde su condición de árbitro mundialista, sus decisiones contenían una cuota de autoridad. Pero no de criterio. Brizio cometió el pecado de la miopía. Su abanderado, el del astigmatismo.
Nicolás Navarro alzaba el brazo derecho, después se llevaba las manos a la cintura. El ‘Ratón’ Zarate reclamaba y era expulsado. Aspe, Peláez y Luis Hernández y Alex Aguinaga eran llamas de fuego vestidas de futbolistas.
Brizio, un témpano.
Al Necaxa se le arrebataba así el Tricampeonato. Había ganado los dos torneos anteriores. De los largos. “Serían cuatro de éstos de los cortitos”, diría mi papá, enfundado en la memoria privilegiada de quien dominó la década de los 90.
Aquel 22 de diciembre de 1996 al minuto 82 se marcó el gol más injusto de las Finales. “Ante la duda no marques”. “Está un cuerpo adelantado”. “Las repeticiones no dejan ninguna duda, era fuera de lugar”, se decía en la narración comandada por José Ramón Fernández y Roberto Gómez Junco.
III
Afuera del estadio de Santos se ha colocado una estatua de Jared Borgetti; es una escultura de bronce, que retrata aquel giro prohibido del cuello en contra del Necaxa.
Cada vez que pasa un aficionado de Santos, se persigna.
Cada vez que pasa la justicia, se indigna… 