NUEVO COMIENZO
31 - Mayo - 2015
Nuevo comienzo
Así es…
Ni Necaxa hoy es el peor equipo, ni hace seis meses, cuando fue campeón, era el mejor.
Pero primero lo primero y eso es felicitar a Sinaloa por conseguir su lugar en la Primera División; mención aparte merece Alfredo Frausto, un líder con garra.
El sábado, parado en la cancha del Estadio Victoria, me quedé boquiabierto; se me erizó la piel cuando escuché a la gente cantar a una sola voz “¡Oh! Rayos va volver, va volver, Rayos va volver”. Sólo una vez, en toda la historia del equipo en Aguascalientes, había visto a la gente tan unida, tan melancólica; fue en la despedida de Pablo Quattrocchi, nuestro último ídolo. Y sí, felicidades a la afición rojiblanca porque hicieron pesar nuestra casa, se sintió imponente el Estadio Victoria y así debe ser siempre. Escuché a mucha gente, no necaxista, decir que sintieron a la fanaticada rojiblanca, que sí existe, que somos más de diez. Felicidades a aquellos que hicieron el viaje desde Tamaulipas, desde la ciudad de México, desde Cancún, de todos lados. Felicidades a los que aguantaron la lluvia a pesar del resultado. Esa es la esencia de los Rayos del Necaxa.
Es un golpe duro, no lo niego, llegué a las lágrimas… otra vez. Dorados no fue mejor. Si Necaxa hubiera ganado, entonces sería igual de válido decir que Sinaloa murió de nada, pero ellos la metieron. Reconocimiento al “Shaggy” Martínez, a “Pipe” Gallegos, “Lucho” Pérez, Padilla, Dani Cervantes, “Chuy” Isijara y Carlos Ramos entre otros que se partieron el alma, que inundaron el campo con sus lágrimas.
Está de más decir que no se cumplió el objetivo. Ya es momento de ver al futuro y proyectar el próximo año con la única meta en el tablero: Ascender. Jugadores como los que antes mencioné y algunos otros (“Güero” Salcedo, Michel Gibrant, Marvin de la Cruz y “Cheque” Orozco entre otros) deben permanecer en el club porque sienten los colores, porque quieren al Necaxa. La nueva directiva demostró que está para grandes cosas y no importa si se falló, si se trabaja con pasión –como hasta ahora-, entonces eventualmente el equipo conseguirá regresar a Primera División.
Después de ver a la afición rojiblanca metida con su equipo, alentando, gritando, presionando, me parece que es un buen momento para traer un técnico que sienta los colores, que involucre, por su historia, a la gente, que juegue ofensivo, atractivo: ¿quién mejor que Pablo Quattrocchi? Lleva años, incluso antes de su retiro, preparándose para ser técnico, ya tiene experiencia y sin duda conoce a gran parte de plantel. Él es quien agregará la pimienta que necesita el Necaxa. Nada más claro que un abrazo fraterno, en la cancha de León, cuando ascendimos; ahí entre lágrimas yo le agradecía por devolverme mi infancia, mis sueños… y él, también llorando, me agradecía por siempre estar ahí, por confiar en él, en el equipo. Eso necesitan los Rayos.
Como lo mencioné en la columna anterior: “Mira a tu alrededor, ahí estoy, contigo, siempre. Si levantas la copa te seguiré, con lágrimas te seguiré, cantando, festejando, bailando, gozando contigo; si no, entonces iré tras de ti llorando, pero estaré siempre para decirte que no estás sólo, que estoy aquí para ti, sólo para ti, para reponernos, para volver a empezar juntos”.
La vuelta a la realidad es cuando un sinfín de necaxistas, de hueso colorado, se me acercaron en estos días a contarme recuerdos, a mostrarme fotos, a relatarme cómo lo vivieron, cómo se sienten y por qué no dejan de ser rojiblancos. A todos ellos, ¡gracias!, porque somos muchos y siempre es bueno saber que otro año en el infierno no lo pasaré sólo.
Levanten la cabeza y sigan al frente. No tenemos nada de qué avergonzarnos.
¡Fuerza Rayos!
Así es…
