
Columna Necaxa
Alan Amper
Corazón y huevos (Parte 2)
Así es…
Soñar. Ilusionarse y seguir soñando. Imaginar y pensar. Eso tiene el futbol. Hay una nueva esperanza siempre que empieza a rodar el balón, siempre. Basta con cerrar los ojos y soñar: un estadio atiborrado de fanáticos que ondean banderas, que cantan y saltan, que sudan en la tribuna, que dan indicaciones, que cantan y saltan sin parar.
Hace mucho tiempo no gritaba un gol como el de Gallegos. Hace mucho tiempo no veía a los jugadores tan comprometidos. Hace mucho tiempo no gritaba un gol como el de Isijara.
Breve análisis de la final de ida vs Mineros.
- Qué importancia tiene Beckeles en el campo, es un líder en todos los sentidos: entra fuerte, corre, grita, da órdenes, felicita y regaña, lucha y vuelve a correr.
- Jesús Isijara está convertido en la pieza más importante cuando se trata de verticalidad e imaginación.
- Rodrigo Prieto luchó por el balón y cedió a Isijara… ese es el mejor resumen de su momento con el Necaxa –diría que de su carrera–, tiene definición y sacrificio.
- Gibrant García es el capitán porque es el líder, sencillo.
- Alfonso Sosa movió bien sus piezas, prácticamente hizo cambios sin alterar el sistema de juego y la propuesta. Es muy importante porque no se dedicó a cuidar la ventaja retrocediendo, sino que siguió buscando oportunidades para acrecentar la diferencia
- ¡Cuidado con Enríquez y Nurse! No hay que menospreciar al rival y son siempre peligrosos… ya lo demostraron hace un par de torneos.
Necaxa es más que historias llenas de gloria en el pasado, Necaxa es más que sufrimiento en el presente. Necaxa es futbol que vive, que se siente. Pero no todo se trata de aquellos once hombres que juegan… hay miles (sí, miles) que viajan acompañando al equipo a cada cancha donde se presente, que alientan hasta quedarse sin voz en cada partido, que portan la playera de Rayos siempre –en las épicas victorias y las trágicas derrotas–, que se dicen, orgullosos, del Necaxa. Ellos son los que merecen reconocimiento, ellos son los que más merecen aplausos. Ellos son la verdadera esencia del Necaxa porque no se rinden jamás, lloran, sudan, pero no dejan de creer y apoyar, celebran y cantan, ponen siempre corazón y huevos. A todos ellos, una ovación de pie.
Aplausos también a los “olvidados”: los que cortan el pasto en Casa Club o el Estadio Victoria, los de las escuelas, al personal administrativo, los que preparan la comida y los cuartos, al chofer del autobús, los de intendencia, los de seguridad, los utileros, el cuerpo técnico, los entrenadores de fuerzas básicas, los periodistas, los columnistas… todos ellos son los cimientos del éxito. Ellos ya hicieron bien su trabajo y merecen reconocimiento.
Hoy es muy fácil subirse al barco, adelante, bienvenidos todos. Pero los que siempre estuvimos no olvidamos que muchos se fueron en el camino, que se mofaron, perdonamos pero no olvidamos. Y sí, aún no se gana nada, el objetivo es el ascenso y ninguna otra cosa se considera como éxito. Pero ahí estaremos siempre, sin importar ningún resultado. Y aquellos que nunca creyeron, disfruten, vivan y sientan…
De seguir así, veremos playeras rojiblancas en todo México, con gente orgullosa de su equipo.
Necaxa está a sólo un paso de ser campeón una vez más del ascenso… Pero más allá de lo que suceda cuando el árbitro pite el final del partido, es muy importante reconocer a la gente porque sin ellos los Rayos no serían el GRANDE que son.
¡Felicidades a la afición!
Todos deben poner corazón y huevos hoy frente a Mineros en el Victoria. Necaxa, su gente, su historia y su presente reclaman su lugar en primera división.
Así es…
¡Fuerza Rayos!
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