ENTRE RAYOS
31 - Mayo - 2015
ENTRE RAYOS
¿No se pudo o no se quiso?
Esa pregunta me quedo tras no conseguir el ascenso a la máxima categoría, los jugadores no supieron responderle a la afición, que se dio cita en el estadio Victoria, muchos locales, pero sobre todo mucha gente que viajó de otras ciudades para estar en lo que debió de haber sido un día histórico para el necaxismo. Los que no pudimos asistir al inmueble, buscamos la manera de vivir la final en la casa, en un bar o bien por internet, el chiste era no perderse ningún instante de lo que parecía el ascenso de nuestro equipo.
Cómo lo dije en la columna anterior, la mesa estaba servida, directiva, jugadores y afición, hicieron comunión desde la salida de los equipos, desde que se conoció al rival, había algo en el ambiente que hacía pensar que esta sería la ocasión en la que volveríamos a 1ª. Quiero enviar mi felicitación a aquellos que tuvieron la idea de formar un mosaico, son ese tipo de cosas lo que hace este deporte más bello todavía, el ver que la gente se entrega por unos colores, fue algo incomparable.
Desgraciadamente no todo fue perfecto pues los jugadores no aprovecharon las oportunidades que se generaron en el primer tiempo y para la segunda mitad, el mismo Miguel de Jesús Fuentes se echó la soga al cuello, al sacar a Roger Rojas, no por meter a Hurtado, si no porqué en ese momento ocupabas a un goleador como el hondureño, desde ese cambio, los Rayos no fueron los mismos, el equipo se echó atrás. Dorados aprovechó ese error, era un rival que encontró la puerta entreabierta, la fue empujando y la terminó por abrir con dos goles de Raúl Enriquez, en los cuales personalmente creo que Cervantes pudo haber hecho algo más para evitar los mismos. Cuando vi las jugadas de los goles en contra, mis gritos fueron seguramente similares a los de varios necaxistas “¡tírate, aviéntate, bárrete, haz algo, sí que te metan el gol, pero que se vea que haces hasta lo imposible por evitarlo, que se note que estás jugando la FINAL por el ascenso!”.
En los segundo 45 minutos, a diferencia de la parte inicial, no se veía hambre, garra, coraje en los rostros de los hidrocálidos, y si se notaba tibieza, conformismo, mediocridad y la sensación de que estábamos sentenciados a quedarnos otro años más en el abismo del Ascenso.
No llovió, cayó una tromba que asemejaba un llanto incontrolable del cielo de Aguascalientes, por el paupérrimo desempeño de sus jugadores, ese llanto salpicaba a los aficionados de corazón, esos que de verdad se quedaron al último, que fueron de la alegría a la tristeza en 90 minutos, no esos que se salieron, que abandonaron el barco antes a ahogarse.
No menosprecio el trabajo de Dorados, Carlos Bustos y sus jugadores, ellos jugaron el mismo juego que los nuestros, echaron las cartas sobre la mesa y la suerte sonrió para ellos, espero que aprovechen ¡Felicidades y enhorabuena Sinaloa!
Con el consuelo de que este deporte da revancha pronto y en algunos meses se renovarán bríos, objetivo y la ilusión de volver a poner a esta institución en el que le pertenece y que por ahora tendrá que esperar al menos un años más.
Les dejo mis vías de contacto para estar en comunicación y por supuesto, platicar de nuestro equipo. Me despido deseándoles lo mejor, no se les olvide que en las buenas, pero sobre todo en las malas soy necaxista ¡Fuerza mis Rayos!
Lic. Ciencias de la Comunicación.
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